Lauren sintió frío mientras dormía y se acercó al hombre que tenía a su lado en la cama, buscando el calor de su cuerpo. nathan sintió que alguien se pegaba a él y pensó que estaba soñando. pero, un instante después, abrió los ojos al sentir que, ciertamente alguien estaba a su lado y enredaba las piernas con las suyas. ¡había una mujer durmiendo en su cama! lauren consiguió deshacerse de él y se escabulló, desapareciendo de su casa. de una forma casi inexplicable, o debido a la simple casualidad, volvieron a encontrarse una y otra vez. si su primer encuentro fue mal, los siguientes fueron aún peor. la relación entre ellos fue nefasta y catastrófica. nathan odiaba a esa mujer, y no escondía el odio y el desprecio que sentía por ella. pero a lauren no parecían afectarle los comentarios poco halagadores que ese abogado sabelotodo le dedicaba, y correspondía a ellos con salidas rápidas, afiladas y, a veces tan divertidas que incluso el tenía que hacer un gran esfuerzo para evitar sonreír al escucharlas. aunque todo tenía un límite, que ese arrogante abogado sobrepasó. a pesar de ese odio y ese desprecio aparente que ambos se profesaban, había una atracción entre ellos díficil de ignorar. pero de la que ambos eran conscientes.
